Jugador de Go (2021)

Gres de alta temperatura, esmalte cerámico, textil y madera.

Exposición individual, Pinacoteca Eduardo Úrculo.

El Go y la práctica budista

En la sociedad japonesa medieval se consideraba al GO uno de los rituales cotidianos del monasterio. “El camino del Go”, junto con “el camino del té” o “el camino de la escritura” eran vías hacia la iluminación. El objetivo de jugar no era ganar partidas, sino explorar las posibilidades que se abren durante el desarrollo de las piezas [...]  El maestro de Go (1951), de Kawabata, se basa en el seguimiento periodístico que hizo el autor de un torneo real de Go disputado entre un anciano maestro y un joven jugador, que en su momento ya se leyó como metáfora del enfrentamiento entre la tradición y la modernidad que vivía el país. En 1938 se produjo un cambio histórico en el juego. Se iban a cambiar las reglas y antes de hacerlo se concertó un torneo entre los mejores jugadores del momento. El gran maestro Shusai juega contra el joven Otake. La novela enfatiza las emociones de los dos jugadores, que representan dos modos de sentir la vida. El anciano ejecuta movimientos pausados y su rostro imperturbable es casi una máscara. Por el contrario, el joven Otake es nervioso y frenético.  Al igual que entonces, el mundo de  hoy se enfrenta a un cambio de paradigma que la pandemia ha señalado de un modo radical. Estamos en la antesala de un yo algoritmico cada vez más líquido; un momento de transición del que Raquel Algaba, metaforicamente, también habla en sus representaciones. (Susana Blas Brunel)

Obra producida gracias al Premio ArtNalón 2020 y a las ayudas a la creación e investigación artística, del Ministerio de Cultura y deporte, Gobierno de España.

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